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Leonardo Herrera
Creado: 28/2/2006

El domingo recién pasado fuí al recital de U2. Fue un largo día, e innecesario; al final terminé alejándome del centro de la acción. Para la próxima vez, tribuna preferencial no más; el escenario era espectacular, no era tan necesario estar tan cerca, a menos que quieras recibir algo de sudor de Bono o algo así.

No soy fanático de U2. De hecho, apenas me sé los coros de algunas canciones, aunque Sunday Bloody Sunday es una de mis canciones favoritas; pero el recital fue un espectáculo de esos que vale la pena ver. Esta vez incluso Bono parecía saber donde estaba; The Edge tocó el charango que le regaló el presidente Lagos, y la canción fue la casi desconocida Mother of the dissappeared, inspirada por el drama de los detenidos desaparecidos en Chile.

Bono es un personaje. La chaqueta con la bandera chilena, su Ce che chi! (que produjo unos cuantos segundos de silencio antes de que el público se diese cuenta de que estaba haciendo un "ceacheí"), su español cargado de mensajes políticos, las imágenes en la pantalla de Allende, Pinochet, Bachelet, el presidente Lagos aplaudido por todo el estadio (aunque, a decir verdad, yo creo que la mayoría era de derecha), en fin, toda una onda chascona que hace tiempo no vivía.

Ah, Franz Ferdinand en vivo es espectacular.

Noticias: u2.com, EMOL.

And now for something completely different

¿Qué pasaría si a un equipo de marketing de Microsoft se le encargara rediseñar la caja de los iPod de Apple?

 

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