The Long and Winding Road

Leonardo Herrera
Creado: 25/11/2003

Hoy tuve una mañana llena de sucesos.

  1. Cuando llevaba a mi hijo al colegio, se me pinchó un neumático. Por suerte, estaba cerca del colegio, así que lo llevé caminando. Cuando me devolví a cambiar la rueda, no encontré la llave. Tenía una, de eso estoy seguro, pues no es primera vez que me pasa. Pero ahora no había, así que llamé a un compañero de trabajo que hace un recorrido similar al mío (y que usualmente pasa más tarde que yo) y el me prestó la llave. Cambié el neumático, me fuí a una vulcanización.
  2. Dejé la rueda en la vulcanización. Siempre voy a esta vulcanización, pues la atiende el hermano de un amigo. El tiene una historia interesante: trabajando en esa misma vulcanización, hace años, le explotó una rueda de camión que lo lanzó al techo de una casa. Como consecuencia, quedó con un brazo inutilizado. La mejor parte es que, aún con un brazo, no he visto a alguien más rápido y eficiente para este trabajo. En fin, me dijo que se iba a demorar cerca de veinte minutos. Aproveché de pasar a mi casa y ducharme, pues no es buena cosa partir el día todo sudado, ¿cierto?
  3. Cuando volví a la vulcanización, René (así se llama este muchacho) me dijo que no era prudente poner de inmediato la rueda, pues le puso un parche que debía secarse bien. Oh, oh. No es tranquilizador ir por ahí con la rueda de repuesto. En fin, ¿qué más puede pasar, no? Son recién las 10 de la mañana.
  4. En el trayecto, me tocó presenciar un cuasi accidente: en la panamericana, entre Rondizonni y Matta, hay una pista que se acopla, entre la majamama de desvíos. Un camión no dejó pasar a un vehículo, o bien el vehículo chico trató de "ganar" la posición, el hecho es que el camión le dió un apretón contra un muro de contención. Mala cosa, menos mal que no le pasó nada a nadie, dije yo.
  5. Siempre despotrico contra la ruta preferida de un amigo, pero hoy me dije "¿qué tengo que perder? a esta hora debe ir rápido". Así que tomé la ruta norte.
  6. Acá viene el suceso que convirtió este día de un "mal día" a un Mal Día. Saliendo de una serie de desvíos y trabajos en la ruta, veo que hay un vehículo (un Corsa Swing rojo, me parece) que está parado a la salida de una pista que llega a la panamericana. Al mirarlo de reojo, veo que tiene las luces de hazard prendidas. Pensé que estaría en pana. Una segunda ojeada, y veo que el conductor se toma la cabeza con ambas manos. Y entonces me fijé que tenía el parabrisas destrozado. Disminuí la velocidad, pues no ví ni carabineros, ni curiosos ni nada. Con espanto, ví un bulto tirado en el bandejón central. Puse mis flashes, me estacioné y fui corriendo. El auto rojo había atropellado a un caballero, de edad avanzada. No parecía respirar, estaba ensangrentado y con una pierna rota, con una fractura expuesta. Traté de hacer algún tipo de resucitación, pero es muy diferente saber cómo hacerlo a hacerlo de verdad. El caballero, mientras tanto, no respiraba. Le toqué el pecho, lo hundí un par de veces. Cuando lo hundí, sin embargo, sonaron huesos a los costados. Parecía tener las costillas fracturadas. ¿Qué se hace cuando una persona tiene las costillas rotas, y parece no estar respirando? ¿Puede uno hacer resucitación cardiopulmonar de todas formas? Alguien le acomodó la pierna, que tenía fracturada. En ese momento, venía pasando una ambulancia del hospital de carabineros; lamentablemente, sin paramédicos. Le pedí que llamara por radio al SAMU. El chofer detuvo la ambulancia, y comenzó a llamar. En ese mismo momento apareció un carabinero en moto. Escuché entre la multitud como se descargaban contra el pobre carabinero pues parece que iba medio dormido y no había visto. Ya en este momento (¿cuanto rato había pasado? ¿cinco, diez, quince minutos?) estaba lleno de gente, una ambulancia, un carabinero, y un vehículo de emergencias de la autopista, que había ido a dejar la radio al taller. Bien, una ambulancia sin paramédicos y un vehículo de urgencia sin radio para llamar a otro vehículo de urgencia. En ese momento, y al ver que el carabinero estaba haciéndose cargo de la situación, decidí que ya era suficiente. Le dí la mano al chofer del auto, le dije que lo sentía mucho. Debe haber tenido más o menos mi edad. Estaba realmente compungido.
  7. Salí del lugar (en la radio sonaba The Long and Winding Road) sólo para encontrarme un taco. Fue bueno, en todo caso, pues pude calmarme. Estaba realmente afligido, sentí un enorme dolor al recordar algunos detalles. El señor que atropellaron debe haber tenído unos 70 años. Iba vestido con un traje gris, y los zapatos (que un buen samaritano trajo pues habían volado lejos) eran un par de zapatos marrones, con cordones, impecablemente lustrados. Llevaba camisa blanca, calcetines grises. En el bolsillo de su chaqueta se asomaba una peineta y un pañuelo, de color café claro, creo. Creo que sentí su respiración una o dos veces, después de algunos intentos de reanimarlo. Ahora, mi cabeza me dice que descanse, no es bueno tratar de culparse por algo que pasó. Sin embargo, no dejo de pensar que quizás lo pude haber hecho mejor. Pero me ganó el miedo, y la ignorancia. ¿Hice masaje cardíaco? Sí, si hice. Otro señor también lo intentó. Una señora que dijo saber primeros auxilios dijo que ya estaba muerto. Pero lo sentí respirar. Espero con todo mi corazón que el señor no haya muerto. Estoy seguro que nunca olvidaré su cara, y la espantosa sensación de indefensión que daba.
  8. Cuando llegué al trabajo, me miré las manos, y las tenía manchadas de sangre. Al pensar en lo que le pasó a ese caballero, al chofer del automóvil que lo arrolló, y lo que debe sentir sus familiares, me siento pésimo por preocuparme de tener un mal día.
Este sitio es mantenido con ePublish